miércoles, 30 de marzo de 2011

Mayer Candelo: ¿Victima o Victimario? Por : Juan Felipe Pardo Mendez

Mayer Candelo: ¿Victima o Victimario?

El comienzo de campeonato de Millonarios fue tan vergonzoso y apagado que puso a sus hinchas en alerta roja. El promedio de los embajadores, sumado a la falta de juego y compromiso que vislumbraba el conjunto capitalino generaban dudas mayores a las que el equipo acostumbraba a generar. Ya no era solo el hecho de irrespetar el Campin, ese aterrador comienzo nos obligaba a los aficionados albiazules a mirar la tabla del promedio y a preguntarnos por el futuro de una institución que avanzaba a pasos agigantados en el pago de pasivos y la reestructuración interna del club, pero que –a su vez– generaba terribles dudas acerca de su futuro deportivo.

En medio de la tormenta de cuestionamientos y búsqueda de culpables se asomó el DT Páez, los defensores José Hermes Mera y Oswaldo Enríquez, y el mismo Luis Augusto García –un escollo tanto en lo deportivo como en lo administrativo, si se le puede llamar así a su pobre y cuestionable labor– en el renacimiento de una de las instituciones más emblemáticas e importantes del país. Pero el gran culpable era señalado tanto en el estadio, como en las calles, y en los medios de comunicación: Mayer Andrés Candelo García.  Su polémico regreso no podría esperar menos después de haber irrespetado el activo más grande: la camiseta, y el mismo Mayer lo manifestó en sus primeras declaraciones a medios nacionales cuando se dio la noticia de un regreso que él llamo “una revancha y reto personal”.
Era claro desde el principio que la responsabilidad de Candelo iba por encima de los demás, porque debía probar compromiso y cariño a la camiseta a la que le falto el respeto, no solo fuera de las canchas, sino también dentro de ellas: y en eso falló el “10”. Por fuera del campo pidió disculpas más veces de las que puedo recordar, pero cuando pudo hablar con el balón no lo hizo; su juego (en mi opinión) desgastaba y perjudicaba al equipo. El volante creativo no era vertical, no lograba conectarse con los delanteros y –peor aún– no lograba abrir las bandas de Millonarios que con las contrataciones de Carlos Preciado y Edison Tolosa prometían muchísimo. Entonces ¿Era Mayer Candelo una víctima o un victimario?

El presente de quien debía ser el “cerebro del equipo” era más que lamentable y por eso he de aplaudir (como hincha de Millonarios) el actuar sobrio y objetivo del Venezolano Richard Páez, cabeza de grupo que no atinaba siquiera a los cambios el semestre pasado, pero que manejó la situación con Mayer de la mejor manera posible. A riesgo de ser catalogado como el culpable de dejar a los embajadores con menos ideas de las ya propuestas en sus dos derrotas en Bogotá ante Huila y Once Caldas, Richard “sentó” a Candelo e hizo en el equipo algo que parece ser propio de Millonarios en el 2011: Lo revivió de las cenizas. Al igual que el presidente José Roberto Arango en lo administrativo, Richard Páez cambio la cara deportiva y con 5 fechas de invicto posicionó al equipo en el cuarto lugar del torneo y –como se diría vulgarmente– calló a todos los que cuestionamos su gestión, incluido yo.
¿Cuál será el futuro del creativo albiazul entonces? ¿Será capaz Páez de recuperar el juego vertical y preciso del talentoso jugador? ¿Tendremos clásico capitalino con Mayer Candelo? Son algunas de las dudas que hoy nos agobian a nosotros los hinchas faltando pocos días para el esperado choque entre rojos y azules, estos mismos hinchas que hace menos de 3 fechas pensábamos en el promedio, algunos cambiando hasta el extremo de llamar y escribir a los prestigiosos programas deportivos a exigir que quiten el nombre del club de tan penosa situación, pero a fin de cuentas quien tiene la posibilidad de responder es el mismo Candelo, ya no con palabras, sino con fútbol, ese fútbol que cautivo a los peruanos y a los hinchas del Deportivo Cali. 

Para mí no basta con un pase magistral en el minuto 90 para liquidar a un equipo que ya estaba totalmente desgastado y que solo pedía por la finalización del encuentro para acabar con el asedio de los capitalinos. Su responsabilidad ahora debe ser medida por el DT, quien le demostró que no tendrá miedo en sacarlo por bajo rendimiento, dejándolo con su tan añorada revancha en tan solo en palabras. Lo más cuerdo que podríamos hacer como hinchas es acudir al estadio y esperar a Mayer para ver si puede callarnos como lo hizo Páez y otros pocos, y –por encima de todas las cosas– dejar de sacar el carro de bomberos cuando ganamos un partido, ya que este es un equipo grande y merece estar en los primeros puestos, pero no podemos presionarlo como lo hacemos con nuestro característico triunfalismo.



Juan Felipe Pardo

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